¡Cómo pasa el tiempo!

Cada rincón del Spínola ha sido testigo del camino de aprendizaje que han vivido nuestros hijos. Dónde han ido dando forma a ese corazón: educando el corazón y el espíritu.


Hoy, miércoles 16 de marzo, de nuevo, el ambiente Spínola de la capilla, ha abrazado de forma especial el corazón de cada uno de ellos. Hoy, desde el acompañamiento, la entrega y la generosidad de todos los que les han guiado, cuestionado, iluminado y conducido, han podido tomar una decisión profunda y personal como es la de unir sus corazones al Corazón de Jesús.


Todo se ha vivido desde ese ambiente familiar y cargado de detalles, que es el modo Spínola. En una celebración donde han sido impulsados por el vicario, transportados por el sonido de las voces y las guitarras, encaminados por una pastoral viva, acompañados de profesores, unidos como compañeros y sostenidos por familiares y amigos. Se ha creado un clima de fiesta y alegría, donde verdaderamente se ha derramado el Espíritu de Dios.


Con un agradecimiento sincero por todo lo que han recibido nuestros hijos de este espíritu Spínola deseamos que esa fuerza viva que han recibido en el sacramento de la Confirmación les acompañe siempre en sus corazones y en sus vidas.


Mercedes Mirasol (madre de Juan)



CARTA A LOS CONFIRMANTES


Hoy recibís el Sacramento de la Confirmación, y con él siento que termina una etapa muy importante de vuestras vidas y no quiero dejar de compartir con vosotros algunas reflexiones sobre el camino hacia la madurez por el que transitáis y que, si bien no lo habéis completado aún, torna a partir de ahora la subida más difícil.


Que hoy estéis aquí es un signo de vuestra evolución, de vuestra madurez, una manera de manifestar que ahora os toca volar por vosotros mismos, tomar vuestras propias decisiones; y una de las primeras que tomáis es continuar en la senda que nosotros, vuestros padres, tomamos por vosotros desde el momento en que nacisteis, y es entender que la vida sólo cobra sentido si está guiada por el amor de Dios.


Como padres, estamos muy orgullosos de vosotros. Lo que hemos intentando siempre ha sido no marcaros el camino sino enseñaros a crearlo por vosotros mismo. Pues bien, ahora os vemos aquí y pensamos que hemos hecho bien nuestro trabajo, daros las herramientas de nuestra fe y nuestro ejemplo de vida, pero sabiendo que nuestras opiniones no son normas sino sólo consejos, a vosotros os toca la decisión de acogerlos, como habéis hecho hoy.


Lo cierto es que estáis en un punto donde la balanza se inclina hacia vuestro lado. Hasta ahora vuestras madres y padres hemos sido muy influyentes en vuestras decisiones, en vuestra educación y en vuestra personalidad. Sin embargo, siempre os hemos educado para que tomarais decisiones libres y responsables, y así lo habéis hecho hoy. Os felicitamos por vuestra decisión de seguir a Jesús de Nazaret, vivo y resucitado, de llegar a vivir una verdadera amistad con Él y de recibir la plenitud de su Espíritu en el Sacramento de la Confirmación. Os animamos a seguir en este camino y en esta decisión de recibir este Sacramento que os dará la fuerza de Dios y la potencia inmarchitable del Espíritu Santo.


Y ahora que menciono la palabra amigo, no quiero olvidarme de ese otro aspecto de radical importancia. Sé que no os hace falta, ya que lo sabéis bien, pero no os olvidéis nunca de que una persona no será plena si no tiene amigos a su alrededor, como los que hoy os acompañan en esta iglesia. Los amigos son la sal de la vida, las personas que nos rodean y apoyan son un complemento imprescindible. Tened muchos y trabajad su amistad, compartir vuestras alegrías con ellos; sólo en el reflejo de los otros podemos vernos a nosotros mismos. Y guardad un espacio principal en ese grupo de amigos que te acompañan a Jesús de Nazaret, a quien dirigís oraciones desde niños, y quien será vuestro mejor guía en cada toma de decisiones que deberéis afrontar en el futuro; reservadle un lugar privilegiado en vuestro corazón y nunca estaréis solos, por dificultoso que sea el camino que os toque recorrer.


Que el día de hoy sea uno de los muchos días felices que viviereis en vuestra vida, y que la fuerza del Espíritu Santo os acompañe en todos ellos.


José Manuel Ochoa (padre de Sofía)


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